En Zwolle, Países Bajos, nació un carril bici hecho completamente de plástico reciclado. Esta innovadora carretera tiene 30 metros de largo y contiene el equivalente a 500.000 tapas de plástico. La presencia de algunos sensores le permite monitorear su desempeño: temperatura, número de bicicletas que lo montan y capacidad para hacer frente al tráfico.

La pista está formada por una serie de tramos prefabricados ligeros y vacíos, prácticos de transportar y rápidos de montar. En su interior están instalados cables y tuberías de servicio. La ruta está diseñada para drenar el agua de lluvia.

Según sus creadores, Anne Koudstaal y Simon Jorritsmastima, es tres veces más resistente que las tradicionales carreteras asfaltadas. Representa un avance tecnológico que abre amplias perspectivas. «Esta primera pista es un gran paso hacia un sistema vial sostenible fabricado con residuos plásticos reciclados».
El día de la inauguración, la pista fue recorrida por ciclistas de todas las edades en bicicletas tradicionales, bicicletas plegables, bicicletas eléctricas …

El proyecto es una respuesta concreta al problema de la contaminación plástica. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año se arrojan al océano ocho millones de toneladas de botellas, envases y otros desechos plásticos. Una situación que pone en peligro la vida marina, con repercusiones en la cadena alimentaria humana.
El gobierno holandés se ha comprometido a reducir a la mitad el uso de materias primas para 2030, acelerando el paso hacia una llamada “economía circular”, libre de residuos.