La lucha de la Tasa de Basuras -Madrid-
Escrito por Antonio Abueitah y Jesús M. Pérez* Martes, 22 de Diciembre de 2009 13:25
Un síntoma de una nueva etapa
*(Presidente de la Asociación de Vecinos de Aluche y Miembro de la Junta directiva de la Asociación de Vecinos de Vicálvaro, respectivamente).
El 28 de octubre tuvo lugar una manifestación vecinal en el centro de Madrid en la que participaron más de 5.000 personas. Era contra la Tasa de Basuras que el Ayuntamiento de Gallardón ha impuesto a los vecinos de Madrid, resucitando un impuesto que hacía más de 20 años se había suprimido justificando la brutal subida del IBI, que desde que está Gallardón se ha multiplicado por tres.
La política del PP en el Ayuntamiento de Madrid se ha caracterizado durante todos estos años por olvidar el gasto social (supone poco más del 5% del presupuesto total) y reducir drásticamente las inversiones en nuevos equipamientos sobre todo en los barrios obreros y más periféricos. La ciudad de Madrid concentra una cuarta parte de toda la deuda municipal española (7.000 millones de euros), sin embargo, no se ha utilizado para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de sus habitantes. No hay dinero para hacer más escuelas infantiles o bibliotecas en los barrios pero sobra el dinero para adquirir y reformar el Palacio de Cibeles para que alcalde y vicealcalde tengan los despachos más soberbios (sólo la reforma va a costar 440 millones de euros); sobra dinero para luchar infructuosamente por tener unas Olimpiadas que les den prestigio y un buen negocio a unas cuantas grandes empresas; sobra el dinero para hacer obras faraónicas que han endeudado a la ciudad por 35 años, y que no han solucionado el problema del tráfico en la cuidad (Soterramiento de la M-30); sobra el dinero para que Gallardón tenga caprichos como pintar de azul todos los autobuses de la ciudad (a 3.000 euros cada uno) para que el color se identifique con el de su partido.
Lo más significativo de esta manifestación es que fue convocada por poco más de una docena de asociaciones de vecinos sin ningún otro apoyo y con muy escasos medios.

Un pequeño núcleo de activistas vecinales había advertido que el ambiente social creado por esta nueva tasa era muy favorable para la movilización contra la política del alcalde. La tasa no era una cantidad meramente simbólica sino que para miles de jóvenes parejas cuyas viviendas nuevas tienen un valor catastral actualizado (medida que se ha utilizado para ponderar la tasa) y están pagando sus gravosas hipotecas, les supone más de 100 euros que se tienen que sumar, prácticamente en el mismo mes, al pago del IBI, que en esos casos ronda los 500 euros.
Pero el efecto que ha tenido la imposición de la tasa va más allá de su cantidad económica. Son decenas de miles de vecinos los que están pidiendo el aplazamiento del pago o presentando un recurso contra la tasa como expresión de su hartazgo. En algunos casos se pide el aplazamiento o la devolución de 17 euros. La nueva tasa ha tenido la virtud de ser la gota que colmaba el vaso. Tras años de despilfarro en la política municipal los vecinos han comprendido instintivamente que la tasa nada tenía que ver con el servicio de recogida o tratamiento de residuos sino que era un mecanismo puesto en marcha por “Ruíz-Vampirón” (alter ego de Gallardón utilizado en las movilizaciones vecinales), y su equipo, para aumentar la recaudación con el único fin de compensar el descenso de ingresos, como consecuencia de la crisis, y hacer frente a una deuda descomunal provocada por una lista sin fin de gastos suntuosos y grandes obras que sólo son una prioridad para las constructoras, para quien las financia –la banca– y para quién les representa políticamente –el PP–.
En mayo algunas asociaciones de vecinos pidieron a la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) una reunión, asamblea, de las asociaciones de la ciudad de Madrid para debatir este tema, entre otros que afectan a la población que vive en el Ayuntamiento de Madrid, y adoptar alguna medida y tomar alguna decisión sobre cómo hacer frente a lo que se nos avecinaba. La Fravm hizo oídos sordos a esta petición.
Cuando a principios de octubre se levantan algunas voces pidiendo hacer algo inmediato contra la tasa de basuras que se estaba empezando a notificar, la Fravm responde con la convocatoria de una concentración (no manifestación), en la Puerta del Sol (no ante la sede municipal-Cibeles), el 15 de noviembre (con el pago de la tasa muy avanzado), un domingo por la mañana y mezclando la oposición a la tasa con los impuestos estatales o los incrementos en el precio del transporte.
Ante esta confusa y tímida respuesta varias asociaciones de vecinos (15-20) se reúnen de forma abierta y deciden convocar una manifestación antes de que avance más el periodo de pago de la tasa sin alternativa de lucha.
Por su parte la Fravm, en vez de sumarse, o al menos estudiar alguna forma de colaboración, se dedica en cuerpo y alma a recabar todos los apoyos posibles para “su” concentración optando por ignorar la manifestación de las asociaciones. Al tiempo, se ven obligados a recular en alguno de los planteamientos centrales de su convocatoria como era el confuso objetivo contra el que se suponía que se luchaba, pasando a ser la tasa de basuras el eje y el centro de su propia convocatoria.
También el Ayuntamiento se ve obligado a rectificar alguna de sus medidas ante la denuncia y la presión de las asociaciones de vecinos. Por ejemplo, quienes estaban exentos del pago tenían que haberlo solicitado en mayo. Como nadie lo sabía el resultado es que prácticamente no había exentos, que según la normativa afecta prácticamente solo a los pobres de solemnidad. El Ayuntamiento trata de frenar la movilización con continuos comunicados de respuesta, abriendo de nuevo el plazo para solicitar la exención dando a entender, además, que en 2010 se ampliará elevando el nivel de ingresos necesario y anunciando, personalmente el alcalde, que los impuestos municipales se congelarán en 2010.
La manifestación del 28 de octubre fue un éxito teniendo en cuenta quién convocaba y con qué medios. Incluso el portavoz municipal de IU, Ángel Pérez, hizo declaraciones previas a la manifestación afirmando que él iría a la concentración del día 15 porque “Sol era mejor sitio para tomarse unas cañas”.
Lo cierto es que en la concentración del día 15, convocada por la Fravm, y apoyada por el PSOE, IU, Ecologistas en Acción, Copyme, la OCU, UGT, CCOO y unas cuantas entidades más, no lograron llevar más gente que la que movilizó la manifestación y es evidente que hay quien pretende que sea el final de la lucha contra la política municipal y no un paso más en un camino que la dirección de la Fravm se resiste a recorrer. La Fravm no debería tener miedo a perder las subvenciones del Ayuntamiento (aunque sea la mayor parte de su presupuesto) si ese es el precio a pagar por oponerse a sus cacicadas, porque del movimiento vecinal y de las asociaciones podrán surgir los recursos necesarios para llevar a cabo la lucha.
Lo más destacable es que una pequeña movilización, vista cuantitativamente, ha tenido una repercusión importante, cualitativamente hablando. El mínimo movimiento por abajo ha provocado un temblor no sólo en el movimiento vecinal de Madrid, en el que se ha abierto una crisis que habrá que estar muy pendientes de cómo se desarrolla, sino que ha erosionado más la imagen de Gallardón y la base social del PP en el Ayuntamiento que todas las derrotas olímpicas y la política de la oposición durante años. Confiamos en que este “brote verde” sea el anuncio del principio del fin de toda una época de gracia para el PP que parecía que hiciera lo que hiciera nunca pasaba nada. Si la oposición de izquierda quiere aprovechar este cambio para fortalecer sus posiciones tendrá que hacer un serio esfuerzo por acabar con sus propias contradicciones e indefiniciones. El PSOE ha hecho recogida de firmas contra la tasa pero su credibilidad no es limitada cuando en otros municipios de la región, gobernados por su partido, se han enfrentado a protestas vecinales por el mismo motivo. En cuanto a IU su abstención en el Pleno ante una propuesta del PSOE para suprimir la tasa ha situado a sus concejales al margen de esta lucha vecinal.
Muchos eran los años que no tenía lugar una lucha vecinal en Madrid contra una medida municipal que afecta a todos los vecinos de la ciudad. Al menos de esta magnitud. Ha habido luchas importantes y significativas en los barrios, en los distritos y una destacada, que unió durante los últimos tres años a varios distritos, que fue la de los parquímetros. Pero la lucha contra la Tasa de Basuras es la primera en mucho tiempo que une a todos los vecinos por encima de las barreras distritales. Es la primera pero seguro que no la última. Una nueva época se abre para el movimiento vecinal.
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