Hugo Chávez propone una V Internacional

Debate V Internacional

Esther López Barceló

Hincar la rodilla o movilizarse

Refundación izquierda anticapitalista

es necesario preparar una huelga general europea frente al ajuste continental que se está aplicando

Hacia una huelga general europea

Portugal/Las subidas y bajadas del Bloco de Esquerda

Internacional

Las tres convocatorias electorales que han tenido lugar en Portugal en 2009, europeas, legislativas y municipales, merecen un análisis de conjunto para no sacar conclusiones parciales al contemplar sus resultados por separado.

En 2005 el Partido Socialista portugués tuvo mayoría absoluta en las elecciones legislativas al obtener el 45,03% de los votos. Sumado este voto al del Partido Comunista (PCP) y al del Bloco de Esquerda (BE), el respaldo a los partidos de izquierdas se acercaba al 60%. La situación política difícilmente podía ser más favorable para poner en marcha una política en beneficio de los trabajadores y más en una situación de bonanza internacional de la economía capitalista. El PS formó un gobierno en solitario encabezado por José Sócrates pero una prueba de lo alejado que estuvo su programa de las necesidades de los trabajadores es una frase pronunciada por el propio dirigente de la patronal portuguesa, Van Zeller: «Felizmente, tenemos a Sócrates».

 

La congelación salarial, contrarreformas en la Seguridad Social y la extensión de la precarización del trabajo fueron los ejes de su política. Según afirma el Bloque de Esquerda «entre 2006 y 2008, Portugal fue el único país de la Unión Europea que congeló el salario real medio. Los funcionarios perdieron el 3,6% [de su poder adquisitivo] en cuatro años».

El punto culminante de esta política fue la reforma del Código del Trabajo (similar al Estatuto de los Trabajadores) que suponía el respaldo legal a una mayor precarización del empleo que se sumaba a la ya realizada por los anteriores gobiernos de la derecha. Algunas de las novedades introducidas en el Código son: «el contrato no escrito de hasta dos meses de trabajo, la jornada laboral de 12 horas al día y hasta 60 semanales (ninguna de las cuales pagadas como horas extras), abaratamiento y mayores facilidades para el despido, el pago en especies... El Código anula el principio constitucional del tratamiento más favorable de la parte más vulnerable: el trabajador». (VI Convención del BE. 2009).

Fue esa política la que provocó del desarrollo de un proceso de luchas que comenzó en 2006. En 2007 la CGTP (el sindicato de influencia comunista) convocó una Huelga General el 30 de mayo contra el Código que tuvo un fuerte seguimiento en la industria y el transporte y más desigual en el resto de los sectores. Las movilizaciones han seguido manteniéndose en 2008 y 2009.


Elecciones Europeas

Con estos antecedentes y en este ambiente el PS tuvo un fuerte castigo en las elecciones europeas de junio. Se quedó en un 26%. Teniendo en cuenta que el PS venía de obtener la mayoría absoluta en las últimas elecciones legislativas el toque de atención de su electorado fue muy serio. Aprovechando que en unas elecciones europeas no se juega nada aparentemente cercano, casi la mitad de sus votantes expresaron su descontento con la política del gobierno Sócrates absteniéndose o, una parte de ellos, votando a las opciones a su izquierda, PCP y Bloco, que entre ambos sumaron el 21%. En esa convocatoria electoral se habló en los medios de comunicación de la «debacle socialdemócrata» debido al retroceso de varios partidos socialdemócratas en distintos países europeos y posiblemente hubo quien vio al PS lanzado por una pendiente sin retorno hacia su desaparición.

resultados de las elecciones portuguesas en 2009

 


Elecciones Legislativas

Sin embargo, en las elecciones legislativas celebradas pocos meses después (octubre 2009), el PS vuelve a ganar demostrando que, a pesar de la política derechista del gobierno Sócrates, aún conserva una parte fundamental de su electorado; dos millones de votos. Pero ya no obtiene la mayoría absoluta sino que se queda en un 36,6%, perdiendo más de ocho puntos porcentuales y más de medio millón de votos respecto a las legislativas de 2005.

El PCP mantiene sus resultados con un avance de unas décimas, ganando poco más de 10.000 votos, mientras el Bloco da un salto desde el 6,35% al 9,8% consiguiendo cerca de 200.000 votos nuevos y duplicando su diputados (de 8 a 16). Este hecho, unido al que supere al PCP casi en dos puntos, es una sorpresa para los propios dirigentes y militantes del BE, desata la euforia en su entorno y confirma al BE como un ejemplo a seguir por todos los grupos y grupúsculos que aspiran a sustituir mesiánicamente a las viejas organizaciones tradicionales.

El PS pierde más de medio millón de votos pero la mayoría van a la abstención pues solo un máximo de 200.000 pueden haber pasado del PS al BE. De hecho son las elecciones legislativas con la participación más baja en la historia de Portugal desde la revolución de los claveles (un 60%). Esto tiene como consecuencia un debilitamiento del bloque de la izquierda aunque entre los tres partidos aún conservan más del 54% del electorado. Por otra parte también pone de manifiesto las dificultades que tienen el PCP y el BE para atraer al sector socialista descontento con la política de su gobierno.

Por otra parte, queda patente en estas elecciones la debilidad relativa de la derecha, pues su primer partido, el PSD, mantiene sus resultados de 2005 (un 29%) a pesar del desgaste del PS. Sólo el CDS, el segundo partido de la burguesía portuguesa, con un discurso más derechista y xenófobo avanza del 7,25% al 10,5% advirtiendo de dónde puede venir el peligro en el próximo periodo revelando un claro elemento de radicalización de la derecha.


Elecciones Municipales

Quince días después, el 11 de octubre, se celebraron las elecciones municipales. El PS mejora sus resultados respecto a las elecciones municipales de 2005 obteniendo el 37,66% de los votos. Consigue más votos y porcentaje que el PSD y las candidaturas que este partido presenta en coalición con otros.

El PCP pierde 50.000 votos respecto a las municipales de 2005, pasa del 11% al 9,76% y pierde tres alcaldías en ayuntamientos tradicionalmente comunistas: Beja, Sines y Marina Grande. Es el peor resultado del PCP desde 2001 aunque conserva un importante poder municipal al tener 28 alcaldías.

El BE concurría a las municipales con el objetivo de consolidar los resultados de las legislativas porque se considera un «partido municipal con expresión nacional». Si ese era el objetivo, el fracaso es rotundo. Obtiene 9.000 votos más que en 2005 pero es que se queda con el 3%, muy, muy lejos del 9,8% logrado en las legislativas. Pasan de tener 7 miembros en las Cámaras municipales a 9, pero pierden el más emblemático de esta formación política, el que tenían en Lisboa, y conservan el único ayuntamiento que tenían en base a una lista de independientes.


Quince días

Quince días han sido suficientes en Portugal para demostrar, una vez más, una denostada ley histórica. Esa ley es la que se ha comprobado innumerables veces en los procesos políticos y sociales según la cual no es sencillo que surjan organizaciones nuevas de la clase trabajadora y, cuando lo hacen, tienden a surgir de lo anterior, de lo viejo, de lo ya existente. En otras palabras, de las organizaciones tradicionales. Los trabajadores ponen a prueba una y otra vez a sus organizaciones, y solo cuando a través de su experiencia un sector amplio llega a la conclusión de que hay que cambiarlas, y solo entonces, se crean las condiciones para que algo nuevo pueda desarrollarse. Y ese proceso no es sencillo, no basta con crear unas siglas y declarar solemnemente que la organización nueva y definitiva se ha creado. Los trabajadores portugueses les han dicho claramente a los integrantes del Bloco de Esquerda que no hay atajos. Es posible que muchos de sus dirigentes creyeran que habían encontrado la senda secreta el 27 de septiembre al obtener 16 diputados en la Asamblea Nacional. Fue una sorpresa, para ellos mismos, conseguir el 10% de los votos. Pero todo indica que la sorpresa se convirtió en error al creer que esos votos eran «suyos». El candidato y portavoz del Bloco, Francisco Louça, sacaba la siguiente conclusión: «La victoria del Bloco de Esquerda crea la mayor fuerza de izquierda socialista de siempre. Los 560.000 votos del Bloco de Esquerda, con el 9,9%, suponen duplicar nuestro número de diputadas y diputados, y cambian el mapa de la izquierda. Y crecemos porque hablamos claro. El programa del Bloco era el más claro, fue el más leído, fue el más discutido, y fue eso lo que reforzó la votación al Bloco. Los electores conocían este programa y más de medio millón lo aprobó. Un poco de respeto por las personas y por su decisión podría llevar a los hombres de derechas que desconfían de la democracia, como Fernandes, a aceptar que quien votó Bloco lo hizo por conciencia».

¿Qué ha pasado? En dos semanas el sector del electorado que protagonizó la sorpresa nos ha explicado lo sucedido. Es evidente que un sector de votantes del PS, que probablemente ha participado en las luchas que ha habido en los últimos cinco años contra la política del gobierno del PS, quería expresar su descontento pero no estaban dispuestos a votar a los «comunistas». Este recelo tiene una base política debido a la tradición estalinista del PCP. Pero en lugar de abstenerse, que es la tendencia que estamos viendo en otros muchos países europeos, y animados por las luchas del último periodo, optaron por utilizar al Bloco, con el fin de empujar a Sócrates por su flanco izquierdo.

Los dirigentes del BE han subestimado las reservas con que cuenta el PS entre los trabajadores portugueses. Los dirigentes del BE han despreciado las raíces sociales que tiene el PCP con 60.000 militantes, una influencia sindical decisiva en la CGTP, una gran capacidad de movilización y un poder municipal fuertemente asentado en el Alentejo y Setúbal. Y, al mismo tiempo, los dirigentes del BE han sobrestimado su propia influencia real entre los trabajadores. El «mapa de la izquierda» no se cambia fácilmente. Si más de medio millón de personas votaron «conscientemente» al programa de BE, ¿por qué no lo hicieron en las municipales también? ¿Tomaron conciencia, de repente, al leer el programa del BE, y la perdieron, también de repente, aunque no se sepa por qué? Los electores no aprobaron el programa del BE como no aprueban el programa del PS los dos millones que le votan. El proceso de toma de conciencia de la clase trabajadora es más complejo. Es evidente que hay un proceso de acumulación de información y de aprendizaje, que en un sector de los trabajadores puede ser también a través de la lectura, incluso de programas políticos. Pero, también es evidente que la mayoría de la clase trabajadora llega a las principales conclusiones políticas, fundamentalmente, a través de su propia experiencia. Cuando esa experiencia está ligada a grandes luchas y a acontecimientos sociales y políticos, cuando el interés y la participación se hacen más amplias y efectivas, es cuando la conciencia de clase, como clase oprimida, no solo avanza sino que empuja a los trabajadores a desarrollar una alternativa política que realmente les represente.

Este resultado es un duro golpe para el Bloco de Esquerda. Su futuro depende de las conclusiones que saquen del análisis y el debate democrático de estos acontecimientos.

 

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